miércoles, 6 de mayo de 2009

Pongamos que hablo de Madrid


A mitad de camino entre el infierno y el cielo...
Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid.


Me gustaba Madrid calentito con el cielo azulísimo y sin nubes, escapando del cuadrado naranja de la Plaza Mayor. Caminar desde Sol a la Puerta de Alcalá en mis alpargatas rojas. Nunca en sentido contrario, que es de subida. Descubrir una nueva escultura en la punta de los edificios de la calle de Alcalá y la Gran Vía o un nuevo restaurant en Chueca. Soñaba con comprarme un vestido retro del mercado de fuencarral y pasaba las tardes tirada en el piso de la Fnac.

Rox, febrero del 2006



Este tour comienza en el kilómetro CERO de España y con suerte, podría ser su kilometro cero también.

Lo mejor para transportarse en Madrid es el metro, del aeropuerto compren un pase de transporte por los días que se queden en Madrid y vayan directamente a la estación Sol. Les conviene mucho hospedarse en el centro, ya que casi todo está bastante cerca y a pie. Los hoteles son caros, sin embargo hay pensiones atendidas por madrileños que les pueden dar una experiencia diferente. Para viajeros solitarios hay hostales, limpios y muy recomendables.

El Oso

CENTRO
Puerta del Sol (metro sol) es LA referencia en Madrid. Cuando un grupo de gente se queda de ver, lo hacen en “el oso”, así que el mentado animal siempre está sitiado. Frente al oso está correos y en el piso el kilómetro cero, literalmente el centro de España. Bueno eso dicen, yo no lo medí. Imperdibles las nieves italianas de ahí.

Una vez desempacados, vayan a la Plaza Mayor. Ahí está la oficina de turismo, en la “panadería” que es el edificio que no es de color rojo y tiene monitos. Pidan un mapa de la ciudad y ellos les darán instrucciones de los lugares turísticos que no pienso mencionar. Traer un mapa es importantísimo si acabas de llegar, ya que las calles no son cuadradas.

[caption id="attachment_678" align="alignleft" width="150" caption="Fiesta andaluza en la Plaza Mayor"]Fiesta andaluza en la Plaza Mayor[/caption]

La Plaza Mayor es mi lugar favorito. Durante el verano, hay mesitas tipo terraza para tapear. Sin embargo, sale carísimo. En España, comer en terraza es más caro que dentro, eso sin considerar que la Plaza Mayor es EL lugar turístico de Madrid. Háganlo sólo si se quieren ver como guiris (turistas europeos idiotas).

[caption id="attachment_686" align="alignright" width="150" caption="Noche y Lluvia invernal"]Noche y Lluvia invernal[/caption]

Más recomendable -y madrileño- es comprar una bocata de camarones y comerla tirados en el piso. Las mejores bocatas de calamares están en una de las calles de las esquinas de la plaza; si se paran dándole la espalda a turismo es la de la más a la izquierda. Si les parece poco seca, pueden pedir de la salsa de las patatas bravas.

Vayan diario y todas horas. Se siente diferente de mañana, día o noche. En verano o invierno, en domingo o entre semana. Yo tuve la suerte de presenciar en este lugar con cancha de futbol, con caballos, con chinos, con mercados y artistas callejeros. Y cuando no había nada, el azulísimo cielo de Madrid escapándose del cuadro rojo detenía mi mundo.

[caption id="attachment_687" align="aligncenter" width="300" caption="Muñecas en el Rastro"]Muñecas en el Rastro[/caption]

Si es domingo, la visita al Rastro es imperdible. Llamado así por el rastro de sangre que dejaban las reses destazadas, ahora es un mercado hippiculturoso. Ahí pueden comprar recuerditos de Madrid –llaveros, abanicos, etc- al mejor precio.

Para llegar al Rastro bajen en el metro La Latina o caminando de la Plaza Mayor por toda la calle de Toledo. saliendo de la plaza y en la acera derecha, está la alpargatería Hernanz, la más tradicional de Madrid. Sus alpargatas son baratísimas y comprar algunos pares harán a sus mujeres quererlos un poquito más. Por supuesto son auténticas, originales y artesanales. No como las tommy hilfilier, pfff. Es toda una experiencia comprar ahí y sobre todo en verano, porque son los típicos españoles gritones de “¡que quiere!” ¡Se lo va a llevar! ¿O que?

[caption id="attachment_679" align="alignleft" width="150" caption="Tapas extremeñas"]Tapas extremeñas[/caption]

En el rastro y por la zona de libros viejos están unas tapas extremeñas. Se llama el Rincón Extremeño y se van a dar cuenta donde es porque siempre hay un montón de gente haciendo fila. La tapa de boquerones era mi favorita y acompáñenla de un vino blanco afrutado. Hagan la fila, el señor extremeño y sus hijas son unos españoles amables y dignos de mirarse.

viernes, 1 de mayo de 2009

Advertencias sobre Madrid

Ángeles en la Plaza Mayor

Viví en Madrid todo el 2005. Esa experiencia fue una de las que han marcado mi vida. Por eso, al escribir sobre Madrid puedo estar ligeramente posesiva, sentimental, exagerada y azotada. Compréndanme, es de mis grandes amores.

Por lo tanto, lo que escriba de Madrid no está dirigido a los turistas que solo viajan para ir de shopping –al corte inglés- y poner fotos de la Cibeles en facebook. Y que para acabarla, se la pasan quejándose de todo y haciendo absurdas comparaciones con su país.

Por lo expuesto anteriormente, es muy probable que los escritos de la capital madrileña, tengan un sentimiento diferente. De antemano, me disculpo por las amenazas.

Los españoles son gritones y no tienen esa amabilidad mexicana, en la que todo mundo le atiende de usted y lo que el señor quiera. Por eso, si gritando sueltan un ¡¿QUE QUEREIS COMER?!, sin un “Buenas tardes” antes es que así son. No tienen nada contra ustedes, gastar en euros no los hace importantes.

[caption id="attachment_654" align="alignleft" width="300" caption="Bar de tapas"]Bar de tapas[/caption]

En los bares de tapas se come parado y se tiran las servilletas al piso. Lo típico de desayuno es café con bollería, olvídense de huevos revueltos con jamón y frijolitos. Para los mexicanos acostumbrados a las tortas, una bocata con jamón y queso es una mentada. Pero sólo así se aprecia el sabor de las carnes frías y los quesos de la región.

Y sobre todo: NO HAY LIMÓN –como el de México-, TAMPOCO HAY CHILE. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea deliciosa la comida con un ambiente que le complementa. Cuando comen en una tabernita española, si únicamente jodiendo porque no pica, se pierden todo el ambiente, los viejitos quejándose y gritando. Sólo tomando una caña –y su tapa- desde la barra es posible apreciar la capacidad de los que la atienden para controlar los tragos y seguir la plática.

La mejor temporada es casi llegando el verano, por junio o julio, aunque en agosto hay muchísimas cosas gratis por hacer. A mi me encanta el calor y así pueden ver a las gachupincitas con poquita ropa. El invierno, si tienen suerte nieva. Si no, Navacerrada está a poco más de una hora en tren y ahí pueden ver nieve hasta hartarse. Vayan cuando quieran, pero quédense mínimo 5 días. Madrid es antes que París, Roma o Londres.

Ver Madrid, en sus atardeceres desde las vistillas, con sus viejitos al sol y sus chavales en metro en la madrugada. Sus loquitos del metro y los otros locos por “aleti” o el Madrid. Sentir las piernas sin fuerzas por caminar sus museos de día y bailar toda la noche de Marcha. Comer mil tipos de tapas, kebbabs y embutidos. Cerveza de grifo y clara. Vino tinto y de verano. El cielo azul escapándose de la plaza mayor.

Mejor váyanse un rato a vivir.

[caption id="attachment_655" align="aligncenter" width="300" caption="Templo Debod"]Templo Debod[/caption]

miércoles, 29 de abril de 2009

Viernes Santo en Querétaro

[caption id="attachment_636" align="aligncenter" width="300" caption="Procesión del silencio"]Procesión del silencio[/caption]

Soy una fiel creyente de que a tu ciudad, tienes que vivirla y sentirla. La ciudad no sólo es el lugar en la que vives, trabajas, comes y sueñas. La ciudad tiene lugares e historias que la hacen única. Por eso, a pesar de no ser religiosa, estuve puntual a la Procesión del Silencio que se llevó a cabo el Viernes Santo por las calles del centro de Querétaro.

[caption id="attachment_637" align="alignleft" width="150" caption="Cofradia"]Cofradia[/caption]

Esta procesión comienza en el Templo de la Cruz y abarca gran parte del centro, por lo que todas las calles están cerradas. Me estacioné en el mercado de la cruz (que merece un post aparte), ya que supuse que iba a estar atascado. Mis tripas ya sonaban porque a las 5:30 de la tarde no había comido. Así que pensé comerme un delicioso elote asado que venden en el atrio antes de ver la procesión. Sin embargo, la gente ya había tomado su lugar en las banquetas y, cuando llegué al Templo, no pude pasar al atrio, ya que el desfile la procesión estaba por comenzar.

Así tomé mi lugar en el piso, frente a las barreras para la gente. Había otros fotógrafos, al parecer de periódicos y unas europeas. Me encanta estar en la parte donde comienzan los desfiles procesiones, ya que puedes ver el nerviosismo de los organizadores, cómo se hacen bolas, cómo se gritan.

Justo antes de comenzar, una europea (lo deduzco porque no se rasuraba las axilas) intentaba plantarse a media procesión, para tomar fotos. Cuando la intentaron quitar, dijo en inglés “no spanish!, no spanish!”. Me cayó mal, ya que la seña de “hágase a la chingada” es igual aquí y en china. Así que le traduje en inglés, “please go away from here”. Me miró con frialdad, pero se quedó en paz.

[caption id="attachment_639" align="aligncenter" width="300" caption="MiniCruces"]MiniCruces[/caption]

La procesión estaba por comenzar. Por los altavoces se encontraba un individuo haciendo énfasis en el respeto que hay que tener para lo que pasen. Nos informaron –muchas veces- que todos los participantes fueron a retiros espirituales y que sus almas están preparados para ello.

[caption id="attachment_645" align="alignleft" width="225" caption="Con Tambor"]Con Tambor[/caption]

Por fin salieron los del desfile procesión. Primero unos tambores, algo así como ocho. Se me hicieron poquitos. Después unos niños disfrazados de angelitos. Esto me pareció extraño, porque el viernes santo ese algo mas bien “adulto” por aquello del dolor y el recogimiento. Supongo que la iglesia los quiso incluir.

Después salieron las cofradías encapuchadas, cargando a su respectiva imagen. Estas cofradías no tienen nombres tan exagerados y rimbombantes como en España, ni las imágenes de Jesús tan grandes y tan gore.

Sin embargo, conserva la vestimenta en colores sobrios y el rostro cubierto por un cucurucho. Y los que no cargan la imagen de la cofradía, cargan una cruz. Mas grandes o mas pequeñas, pero todos los hombres traen una al hombro. Y también van descalzos, arrastrando una cadena.

Durante casi una hora pasan todas las cofradías en procesión y lo único que se escucha son los tambores, las cadenas y el señor que informa que cofradía es la que sale. De pronto se puso a cantar.

Si la procesión no les llena el ojo, el centro cerrado para los coches debe de hacerlo. Caminar por sus callecitas adoquinadas cuesta abajo en una ciudad sin automóviles mientras se come cualquier cantidad de antojitos callejeros es una oportunidad que no se debe desperdiciar. Únicamente hay que estar pendiente de la ruta de la procesión, porque una vez comenzada, no te puedes cruzar.

La que sube

La gente está relajada y contenta. Algunos hasta se animan a sacar a sus perros. Las ventanas de las casas están adornadas de papel púrpura. El atardecer cae en la ciudad y, debido a que las calles están en desnivel, las cúpulas y torres de sus iglesias y demás edificios le dan al espectador una de esas panorámicas imposibles de fotografiar.

[nggallery id=11]

lunes, 13 de abril de 2009

Las Gorditas de Bernal

Bernal y su peña

Peña de Bernal es un pueblito que se encuentra a sólo 45 minutos de Querétaro capital y es la entrada a la Sierra Gorda. Los indígenas que vivían en esta zona de Querétaro –la sierra-, fueron de los últimos en caer ante la conquista española. Los que al final se rindieron y convirtieron al catolicismo, lo hicieron unos 60 años antes que Hidalgo, los corregidores y demás revoltosos comenzaran con sus relajitos independientes en la capital del estado. Bernal fue fundado para esos propósitos dominadores ya que de ahí comienza la zona de las misiones queretanas... viaje que aún tengo pendiente.

[caption id="attachment_585" align="alignright" width="150" caption="Vista desde la piedrota"]Vista desde la piedrota[/caption]

Hay quienes le asignan atributos místicos o mágicos a la piedrota que le da su primer nombre. Por esta razón, la Peña es referencia obligada en el equinoccio de la primavera, cuando los creyentes de energías sobrenaturales se disfrazan de blanco para “cargarse” de un sol que supuestamente no existe en otro lugar.

La “piedrota” es un monolito (el tercer mas grande del planeta) en el que crecen muchas cactáceas y al que puedes subir un buen cacho sin más requisitos que un par de piernas con tenis y pulmones funcionales. Para llegar a la cima (donde hay una cruz) si se necesitan cuerdas, clavos y ganas de matarse (ok, exageré).

Acampar también es una recomendable opción. Las noches sin luna en Bernal te dejan sin aliento. Para los flojos, al pie de la peña hay puestos de gorditas, micheladas y elotes. Los fines de semana encienden la fuente bailarina con música instrumental.

El pueblo está muy bien cuidado, limpio y pintado con colores vivos. Se nota la mano de la secretaría de turismo, sin llegar a sentirse plástico. Las 2 cuadras que comprenden su centrito son para que gastes tu dinero en artesanías, comida, ropa y cobijas de lana. La lana que utilizan en cobijas y suéteres es de sus principales productos.

[caption id="attachment_594" align="alignright" width="150" caption="Gorditas, nopales en penca"]Gorditas, nopales en penca[/caption]

El más importante es, sin duda, las gorditas. Como buena pseudo-queretana amante de las gorditas, yo voy cada dos meses o algo así.

No se si sean los cuarenta y cinco minutos de recorrido para llegar al pueblo, la altura o el hambre a la bajada de la piedra, pero son orgásmicas... Cualquier platillo es garantía de gula. Mis preferidas son las de rajas con queso y las de nopal en penca, llamado así porque el nopal cortado en cuadritos se cuece y sazona dentro de la penca. Si queda espacio, un sope de frijoles con queso y harta salsa verde.

Otro imperdible son sus micheladas de a litro. Preparadas en el momento, con salsas y chile (incluido en la escarcha) son increíblemente refrescantes. Especialmente si ese día te sentiste muy atlético o quisiste impresionar a tu acompañante y te regresas de la peña sacando los pulmones.

También son famosos sus dulces de leche. Yo me quedo con las gorditas y las micheladas.

Caminar por el pueblo y descansar en la plaza es relajante. Su arquitectura virreinal es preciosa. La parroquia tiene los colores queretanos (rojo quemado / amarillo mostaza) y, dependiendo de donde la veas, se asoma la piedrota. El castillo del reloj o la capilla de las ánimas son otros lugares que fotografiar.

[caption id="attachment_584" align="aligncenter" width="150" caption="San Sebastián"]Parroquia de San Sebastián[/caption]

Quedarse de noche vale mucho la pena. Las habitaciones van desde los 350 pesos y se respira un olor a madera y aire limpísimo. Además es posible tomar el tour de las leyendas o comer en el Piave, uno de mis favoritos restaurantes de comida italiana del mundo entero. Creo que no hay antros, pero es divertido ver a los chavos locales dar el round al pueblo con sus estéreos a todo volumen.

Dicen que su gente es de las más longevas de México, gracias al clima templado tirándole a frío, a la comida y a su piedra. Yo le voy más a que saben disfrutar la vida.

[caption id="attachment_588" align="aligncenter" width="300" caption="Descansando en un poyo"]Descansando en un poyo[/caption]

sábado, 28 de marzo de 2009

Cervezas y Lechugas: Munich y Stuttgart

Superada la emoción del Oktoberfest y tras haber sentido la injusticia de los campos de concentración, aún me faltaba por conocer Múnich. Afuera de mi hostal (el mejor hostal del mundo) había unos chavos que todos los días promocionaban un tour gratis por la ciudad. Más que nada lo hacen por propinas, dependiendo si te gusta o no el show. Sin embargo, están muy bien organizados y algo de teatralidad han de tener, porque son muy amenos.

[caption id="attachment_566" align="aligncenter" width="300" caption="Casi llegando al centro"]Casi llegando al centro[/caption]

El centro de Múnich es muy bonito. Sin embargo, casi nada es original, ya que los bombazos de la segunda guerra mundial destrozaron el 60% de la ciudad. Sin embargo, las reconstrucciones las hicieron igualitas a la original.

[caption id="attachment_571" align="alignleft" width="197" caption="Edificio gótico con teatrito"]Edificio gótico con teatrito[/caption]

El tour comenzó en una placita llamada Marienplatz, en donde hay un edificio enorme y gótico (de las pocas cosas que sobrevivieron la 2da. Guerra). El atractivo de ese edificio son las campanadas del reloj, justo a las 11 am. Éstas se oyen durante 15 minutos mas o menos, mientras en sus torre central hay unos monitos que cuentan una historia de dos asesinatos: un matrimonio y de un torneo de lanza. Suena más interesante de lo que es.

La historia de Múnich esta muy ligada a la cerveza. Resulta que hace muchos muchos años (poco más de 500), incluso cuando la ciudad no era parte del imperio germánico, se bebía vino. Sin embargo, resultaba muy caro fabricarlo e importarlo, por lo que los monjes (de ahí el nombre de München = monje) comenzaron a hacer cerveza y establecieron unos estándares para su fabricación. Así pues, los monjes abrieron varias cervecerías, como la Hofbräu o la Augustiner.

Obviamente, al ser monjes deberían de tener cierto recato, por lo que la iglesia les permitió tomar hasta 5 litros de cerveza... al día.  Excelente trato, así hasta yo me hacía monje.

En Múnich ha habido 2 revoluciones, originadas por tan generosa bebida. Una vez se quemó el teatro de la ópera y el gobierno, para reconstruirlo, gravó la cerveza. Los münchenenses estuvieron de acuerdo, el que fueran alegres borrachos no los hacía incultos y ajenos a los gritos operísticos. Una vez construido el teatro, el gobierno se quiso seguir embolsándose el dinero, y la gente no se dejo. Cuando la revuelta terminó, la cerveza había recuperado su precio original.

[caption id="attachment_569" align="aligncenter" width="300" caption="Taberna Augustiner Bräu"]Taberna Augustiner Bräu[/caption]

La segunda revuelta aconteció en los noventas del siglo pasado, producto de una ley que intentaba reducir el horario de las tabernas. La manifestación convocó a tanta gente, que la ley se echó atrás.

El símbolo de München es un niño-monje con una cerveza. Ok, no es una cerveza, es un libro, pero tengo el presentimiento que el tarro está disfrazado.

[caption id="attachment_568" align="alignright" width="300" caption="Catedral que hizo enojar al diablo"]Catedral que hizo enojar al diablo[/caption]

Las reconstrucciones les quedaron muy bien, hay iglesias preciosas, con leyendas y personajes incluidos. La catedral Frauenkirche (nuestra señora) tiene una pisada que dice la leyenda que es del mismísimo diablo, al verse engañado porque no se dio cuenta que el templo SI tenia ventanas, se enojó y dejó su pisada. Años después, un tal Ratzinger fue el mero mero de la catedral… (¿Coincidencias?).

Fue en Múnich donde Lutero comenzó con su Reforma, por lo que las iglesias católicas están llenas de simbolismos contra los herejes protestantes.  Junto a la catedral, hay una plaza con un mercado muy tradicional, en la que venden verduras, salchichas y por supuesto, cerveza.

Recientemente, las ciudades europeas traen la moda de tener diferentes estatuas de animales. En Berlín son los osos, en Múnich son los leones con chicas guapísimas encima.

[caption id="attachment_567" align="aligncenter" width="300" caption="León con guapa chica"]León con guapa chica[/caption]

Ese era mi último día en München, así que me alimenté de salchichas, pretzels y ensalada de col y papas. Todo esto en las cervecerías Hofbräuhaus -la mas turística- y la Augustiner Bräu a la que los Münchener (munichenses pues) van.

Stuttgart pueblito
Por la noche, casi se me va el tren, pero alcancé a llegar a la estación de la que no quería salir a mi llegada, para estar de vuelta en Stuttgart y tomar el avión de vuelta a Madrid. A las 4:30 am ya estaba en Stuttgart. No dormí muy bien, con el pendiente de que me fuera a pasar de ciudad. A las 5 abrieron el área comercial y me acomode en una banca del McDonald’s a escribir.

Se me acercó un indigente medio loco que quería que le diera 20E y un alemancito lo asustó. Supongo que vio mi cara de espanto. Después se puso a platicar conmigo en español con acento andaluz. Le conté que hacía en España y el me contó que ya quiere largarse de ese "pueblucho", como el se refirió a Stuttgart. El alemancito había perdido su autobús a Italia y no sabía que hacer. Me acompaño como hasta las 7:30 y a las 8 me salí con una megacruda de cansancio a ver la ciudad.

[caption id="attachment_573" align="aligncenter" width="300" caption="Schlossplatz"]Schlossplatz[/caption]

El centro estaba cerca de la estación y no me fue difícil dar con la plaza principal: Schlossplatz. Sus edificios están muy bonitos: el barroco, el neoclásico y el moderno juntos que alojan museos y el ayuntamiento. Aunque ya eran las 9am, todo estaba cerrado –si es un pueblo-. Hacía bastante frío, por lo que decidí caminar un poco más, hasta encontrarme un lago con patitos y unas iglesias muy bonitas.

Estaba tan cansada que en vez de gastarme el dinero en entrar al museo, me lo gaste en un latté de Starbucks. Odio el Starbucks, pero ese día fue mi salvación. El calorcito y las sillas cómodas me hicieron dormir un poco.

[caption id="attachment_574" align="alignleft" width="197" caption="Mercadito"]Mercadito[/caption]

Di con un mercado que era una explosión de olor y color. Muy tradicional, prácticamente todo era recién cosechado por los mismos que te la vendían. Fue increíble oler las mil clases de lechugas, elotes, calabazas, zanahorias, huevos de rancho, mil tipos de flores y plantas. Me sentía como Grenouille en la novela de "el perfume". Quería comprar todo y hacer una megaensalada, pero no puedo meter comida a España. Me tuve que conformar con un elote de adorno y lavanda seca. A las 12 me dirigí al aeropuerto para tomar mi vuelo Amsterdam-Madrid, que se convirtió en Lyon-Madrid gracias a que el clima en Holanda estaba fatal.

Madrid – Amsterdam – Stuttgart – Múnich - Stuttgart – Lyon- Madrid. Ese fue mi loco itinerario en aquel otoño del 2005. Todos mis viajes han sido especiales, sin embargo, algo tiene Alemania que siempre me hace regresar con una gran sonrisa, habiendo conocido un poco más de mí, o tocado alguna fibra importante. Tal vez es su deliciosa cerveza, yo que sé.

sábado, 21 de marzo de 2009

Puebleando en el DF – El centro de Tlalpan

Para Reyna



Para nosotros los "provincianos", la palabra Distrito Federal es sinónimo de tráfico, gente histérica, contaminación, policías corruptos y tortas de tamal. Esto cuando estamos de buen humor. Sin embargo, decidí visitarla con la intención de relajarme y perder el estrés que había acumulado en la semana. La capital tiene mucho que ofrecer, ¿pero relax?

Seis horas después de haber descendido del autobús en la Central del Norte, llegué a la penúltima estación del metrobús: La Joya. En realidad, hice una escala en el Museo de Antropología donde por 51 pesitos presencié una exposición guiada que me hubiera costado miles de euros (por el pasaje a Rusia): Los zares. (Los domingos es gratis y se acaba en marzo-2009). Una ganga. Y con el plus que está en español, ya que mi ruso está un poco oxidado.

[caption id="attachment_510" align="aligncenter" width="300" caption="Museo de Antropología"]Museo de Antropología[/caption]

Muerta de hambre y sed, tomé el metrobús rumbo al sur. Cuando llegué con mi amiga Reyna, supo que mis necesidades básicas (hambre y sed) debían ser saciadas. Por eso es que caminamos como 30 minutos al centro de Tlalpan. Tal vez fueron menos, pero yo agonizaba.

Nuestro oasis, nuestra meca, nuestra salvación era, obviamente, una cantina: La Jalisciense.

[caption id="attachment_513" align="alignleft" width="150" caption="La Jaliscience"]La Jaliscience[/caption]

Esta cantina tiene muchísima historia, gracias a su avanzada edad de 130 años. Dicen que es la más vieja que se conserva en Latinoamérica. Los que planearon el centro de Tlalpan fueron unos malditos genios. A la izquierda de la cantina esta una farmacia –para curarte- y después una iglesia –para arrepentirte- y justo en frente, el palacio municipal –a casarte o poner tus cachivaches a nombre de otro-. Esto depende de que tanto te hayas divertido en la Jalisciense.

Desafortunadamente, esa genialidad desapareció tiempo después , ya que por ley, no puede haber una cantina cerca de una iglesia o de un palacio municipal.

[caption id="attachment_511" align="alignright" width="150" caption="Torta de jamón"]Torta de jamón[/caption]

Pero yo iba a alimentarme. Primero una León para que se fuera acostumbrando el estómago a recibir alimento. Después me reencontré con un amor de mi juventud: el jamón de puerco, ¡oh dulce manjar!. En forma de una torta con queso fui feliz. Por su puesto, una excelente compañía con su respectiva plática me comencé a relajar.

[caption id="attachment_512" align="alignleft" width="150" caption="Don Armando"]Don Armando[/caption]

La Jalisciense es una cantina tradicional y auténtica. Quien sólo ha ido a una franquicia de esas que disque remedian algo, ha vivido en el error. Reyna quien es de mis mejores amigas, tiene la excelente costumbre de tomar alcohol, por lo que es reconocida y famosa en el lugar. Don Fernando Fernandez (el dueño) nos platica y nos presume un sombrero muy peculiar. Y por supuesto, no puede faltar el cantante, Don Armando que nos dedicó algunos boleros a nuestra salud.

El centro de Tlalpan conserva ese aire que tienen los pueblitos: trasparente. Sin embargo y contrarrestando a lo caótico de la ciudad, es muy tranquilo. Su plaza tiene un quiosco, un elotero, un loco que mendiga, los tamales de la esquina –con champurrado y en torta-, la panadería, el mercado, los restaurantitos con terraza, las elecciones perredistas, los borrachines miados y tirados, el viejito que usa traje, los novios que se manosean, las flores en las esquinas.

[nggallery id=10]

Sus calles son angostas, empedradas y pintorescas.  Las casas tienen mil colores y hay muchos árboles.  Lo más increíble es que huele a campo.  Y por la noche, la ciudad se escapa de ahí.

[caption id="attachment_525" align="aligncenter" width="150" caption="Atrás, el DF"]Atrás, el DF[/caption]

martes, 10 de marzo de 2009

Todo comenzó ahi. Dachau

Terminada la cruda emoción del Oktoberfest, decidí conocer Munich. Sin embargo, se me atravesó un tour al campo de concentración de Dachau. Es de esos tours a pata y, aunque estaba un poco caro (15E) me arriesgué.

El día estaba gris, con un ligero chipi chipi y el ambiente festivo había disminuido. Dachau es un pueblito que esta como a 20 minutos de Munich y tiene un lugar en la historia porque fue ahí donde Hitler puso el primer campo de concentración. En Munich, Hitler comenzó a adquirir poder, bajo el pretexto de la muerte de 16 nazis anuló los derechos civiles y comenzó su autoritarismo absoluto. Así que la gente que no estaba de acuerdo con las ideas de Hitler fueron perseguidas y enviadas a este primer campo de concentración.

[caption id="attachment_430" align="aligncenter" width="240" caption="Arbeit macht Frei - El trabajo nos hará libres"]Arbeit macht Frei [/caption]

Siempre relacionamos estos lugares con el holocausto judío, sin embargo, este comenzó como cárcel de trabajo para las personas no gratas para el nazismo. Principalmente gente que pensaba. Ahí se les obligaba a trabajar esclavizados y muertos de hambre hasta morir. El resultado de Dachau fue tan exitoso para el propósito nazi, que a medida que iban expandiendo sus dominios, iban poniendo más campos. Algunos como el tristemente famoso Auschwitz eran casi destinados al exterminio, pero otros siguieron con este perfil de fábricas de armamentos.

Primero recorrimos las pocas barracas que mantuvieron arriba, ya que casi todas las tiraron.  Éstas son básicamente las que hemos visto en las películas, como "la vida es bella". En estos lugares, el más fuerte es el que sobrevive, así que el guía nos explicó que los que podían subir al tercer piso de la litera, tenia más probabilidades de sobrevivir, ya que los de abajo están débiles y por lo tanto enfermos, lo que eleva las probabilidades de contagio.  Además, si se moría durante la noche el compañero de a lado, el que quedaba vivo estaba prácticamente condenado ya que un cuerpo frío a lado no te calienta y mueres también, pero de frío.

[singlepic id=110 w=270 h=190 float=left]En la primera etapa de este campo de concentración, las barracas se conservaban impecables pues los nazis eran pulcrísimos. Entonces, los presos tenían que limpiar perfectamente su hogar prisión después de trabajar como esclavo 12, 14 horas. Casi al final de la guerra, eran focos de infección. Las enfermedades mataban a más gente que los nazis.

Una de las llaves del éxito de los campos de concentración, es la despersonalización de la gente. Nunca hubo un registro de quienes eran. Al entrar se les asignaba un número y ya. Conforme avanzaba la guerra, llegaba gente de diferente perfil, por lo que para diferenciarlos, les ponían una señal de color en su uniforme.

Los castigos que el guía nos describió, complementados con las fotos me impactaron mucho. Hubo uno en especial, una especie de crucifixión colgados con los brazos dislocados y juntos. También ahí se practicaron los experimentos con humanos. Los mataban a presión para saber a cuanta aguantarían sus pilotos en los aviones y los usaban como práctica de bombas biológicas.

[singlepic id=111 w=200 h=160 float=right]Mucha gente prefería el suicido, así que miraban a algún nazi de frente (prohibidísimo), se paraban en el pasto o se lanzaban contra la reja electrificada. En el momento de máxima genocidio, tuvieron que fabricar otro incinerador más. Este quemaba gente 24x7 y no se daban abasto.

Mi guía era extraordinario, sabía mucho de la historia y tenía la capacidad de transmitir el sentimiento de dolor propio del lugar. Las incineradoras y la cámara de gas fue el lugar que más me impactó. El lugar es muy similar a una de esas naves de fábricas, sin embargo, en estas entraban personas caminando y salían cenizas.

El engaño de la cámara de gas de la lista de Schlinder también se practicaba en el lugar. Incluso, el lugar tiene el letreros de "regaderas" en alemán. Las regaderas existen, pero claro, sólo es una pantalla. Una vez cerradas las puertas y, por unas ventanas en la pared les aventaban bombas de gas que en 20 minutos los mataba.

Una de las cosas que más me gustan de viajar es llegar a un lugar y tener un sentimiento de la nada. Sin embargo, siempre había sido un sentimiento de alegría. Estas regaderas, el techo bajo, el estar parada en un lugar donde tanta gente fue asesinada produjo en mí un sentimiento de dolor. Me sentía asfixiada y las lágrimas se me salieron. Fue algo muy fuerte, no quise ni tomar fotos del interior, me pareció una falta de respeto.

Una vez terminado el homicidio, les revisaban la boca por si tenían oro y los metían a los hornos de incineración. Como es de suponerse, no había distinción de cenizas ni razón por las cuales hacerlo.

[singlepic id=119 w=270 h=190 float=left]Ahora hay varios "memorial" de las principales religiones de todo el mundo. También hay una estatua en honor a los miles asesinados: el preso desconocido. Esta estatua mira hacia el frente, en una posición relajada.  Posición impensable para los reos, ya que una de las torturas diarias era estar parados durante horas en posición de firmes y con la cabeza agachada, sumisa.  Esto bajo cualquier condición climática o de salud.

También hay un museo y pasan una película. Las imágenes e historias en ambos son muy fuertes. Aunque Hollywood y el Discovery Channel ya nos han llevado este tipo de situaciones a la pantalla, el estar en el lugar donde todo pasó, pega mucho más fuerte.

Regresé a Munich con un sentimiento de tristeza e injusticia, lo vivido me confirmo que somos una especie como cualquier otra y aun peor, porque teniendo la inteligencia para crear nos dedicamos a destruirnos.

Sé que al viajar buscamos divertirnos, que todo sea bonito y llenos de con recuerdos Kodak y fotos para el Facebook. Pero experiencias así deben vivirse, para no tomar a la ligera manifestaciones similares. Han pasado más de 60 años y ahora, los libertadores hacen muros.

domingo, 8 de marzo de 2009

Ein prosit!

Al parecer, fui de las últimas personas en llegar al Oktoberfest. Todos en el hostal tenían días de conocerse y brindaban alegremente en el bar, después de haber pasado todo el día en una de esas cabañitas a las que no pude entrar. Yo estaba sola en la barra, contemplando el ambiente, cuando Tim se me acercó.

-Hi! Where are you from?
-México.
-Really? I'm from the States, we are neighbors!

Y ese fue el inicio de una plática que duró alrededor de 5 horas. La gente que conoces en los hostales la tendrás en tu vida muy poco tiempo, por lo que a los pocos minutos de haberlo hecho, decides si quieres compartir tu comida con él al siguiente día o de plano, cambiarte de mesa. Y sin proponérnoslo, Tim y yo comenzamos a contarnos la película de nuestras vidas. La conversación comenzó a brincar de México y Estados Unidos a España, de la universidad a los antros, de los sueños a lo que echamos de menos.

No se a que hora nos fuimos a dormir.

A las 10:30am salimos por fin al objetivo de mi viaje y de mi estancia en Europa: el Oktoberfest. Desayunamos un nutritivo kebbab y fuimos directo a una cabañita Hofbräu München. En Munich existen 5 cervecerías (creo) cada una tiene su propia megataberna, pero casi todas son más o menos del mismo estilo:

[caption id="attachment_406" align="alignleft" width="300" caption="El mejor lugar del planeta"]Paraiso terrenal[/caption]

Largas mesas de madera que compartes con extraños a la que te llevan los litros de cerveza. Únicamente litros, imposible pedir otro tamaño. Así que a las 11:30 ya estábamos chupando y a las 12 comenzó a tocar la banda. Los borrachos tempraneros (o de la noche anterior) se animaron. La banda toca canciones estúpidas en inglés y alemán y de vez en cuando detienen la música para brindar a ritmo de "I'm prooosting i'm prostin' i'm prooooosting PROST!! (así suena, pero me entere que es ein prosit) Y chocas lo mas fuerte que puedas tu litro de cerveza, que importa que se caiga un poquito, hay muchísima más.

El vaso es tan grueso y tan pesado que la cheve se conserva friíta y de-li-cio-sa. En cuanto más pasaba el tiempo, más se animaba la gente. Y sí, todo lo que hace del Oktoberfest la meca de los borrachos es verdad: Las meseras cargan con muchísimas cervezas a la vez. Abren a las 10am y nadie limita tu consumo de alcohol. Los extraños de atrás terminan siendo los alcohólicos más amables de la vida. Te sirven rica comida a la mesa y incluso los niños toman (pero refresco) y nadie te ve feo si brincas, te caes o te quedas dormido.

[caption id="attachment_405" align="alignright" width="197" caption="Noch eins, bitte!"]Noch eins, bitte![/caption]

En México, mucha gente alcoholizada puede ser el inicio de problemas. Pero a pesar de que todo mundo tiene algún nivel de ebriedad, todo es muy tranquilo. Simplemente eres feliz y no necesitas más que tu tarro y un vecino con el cual brindar. Si te da hambre, venden piernas con ensalada de papa. O esos megapretzels (muy buenos), unas como minipizzas frías y... ¿rábano? nunca se me hubiera ocurrido tomar cerveza con rábano.

Yo sólo aguanté dos cervezas y un medio que le robé a la chava de enfrente. La cerveza alemana tiene 7° u 8° de alcohol, supongo que por eso no pude beber más. Que vergüenza, mala alcohólica mala.

Algunos datos rápidos sobre el Oktoberfest:

  1. NO, no todas las meseras están buenotas, pero en general son divertidas. Me chismearon que ganan 10,000Euros en los 16 días del oktober... ¿será?

  2. Cobran 1E por ir al baño!! y como casi no se va al baño por tomar cerveza... igual sólo pague la primera vez, las demás me hice la borracha (me costó mucho trabajo)

  3. Los ridiculos shorts de hombre tienen su historia. Resulta que en las tabernas de antes aplicaba aquello de "el que se fue a la villa", así que los siempre prácticos y ebrios bávaros inventaron ese pantaloncito para destapar lo indispensable y hacer pipi en su lugar.

  4. La población de Munich se triplica durante el Oktoberfest.

  5. Ese año se tomaron 6,100,000 litros de cerveza.

  6. Se celebra desde el 1810, la historia en español, aquí.


Por supuesto, todo el tiempo estuve con Tim, su hermano y otros aussies del hostal. No hablamos como la noche anterior, puesto que había mucho por ver y por tomar. Como a las 04:00 pm nos salimos del lugar y tuvimos la grandiosa de idea de entrar a la casa de sustos. A pesar de traer el cerebro atontado, nos pareció bastante sonsa.

Más tarde y con menos alcohol en la sangre, comimos pizza, esperé que empacaran y los acompañé a la estación del tren, porque salían a Praga o algo así.

Cuando viajo, procuro vivir cada momento al máximo. No pienso en futuros o miedos. Como que dejo a mi cerebro documentar. Lo diferente esta vez, es que no sólo documenté una megataberna y una refrescante cerveza. Documenté a un sacaborrachos de Sunset strip que se comía el mundo con los ojos, hace películas y que me dice follow your dreams, beautiful.

Por eso, cuando se fue me sentía un poco melancólica pero contenta. Estuve 2 días más en Munich y, aunque ya no había Oktoberfest, la cerveza no faltó. Tampoco me faltó Timothy, aunque semanas después –y por carta- le conté todo lo que hice sin él.

No se engañen, el lugar más divertido del planeta no es ni las Vegas, ni Disneylandia.  Es München durante el Oktoberfest.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Munich comenzó mal

Antes de narrar Munich, es importante contar mi "excelente" plan de vuelo. No viajé directamente a Munich porque salia como 80 Euros más caro, así que tuve la genial idea de viajar a Stuttgart, un pueblito cerca y de paso, conocer la ciudad. Dormir ahí o no... eso lo decidiría al llegar.

Así que utilizando mi avanzado lenguaje de sordos alemán, tome el s-bhan (metro) a la estación del tren donde se supone que estaba también la de camiones y varios hostales. Pero el lugar estaba horrible, lleno de indigentes y borrachos alemanes que me asustaban. Obscurecía y no sabía a donde correr. Tal vez se piense soy valiente y aventada al viajar sola, pero más bien soy media burra y loca. Nunca investigué como irme a Munich y dí por hecho que salían autobuses cada hora... seguroooo.

Decidí tomar el tren a Munich que partía a media noche. Cuando vi cuánto costaba, no se me cayeron los chones porque traía pantalón: 40 Euros. Osea que me costaba lo mismo que el avión y sin poner en riesgo mis huesitos. Me subí al tren, porque según eso arriba pasaba un señor y me cobraba... ¡Pero no lo hicieron! me baje corriendo del tren al llegar no fuera a ser que se dieran cuenta.

A las 04:00 am llegue a Munich y había muchísimos chavos perdidos de borrachos, pero tranquilos. La estación seguía de fiesta: en los kebbabs estaba la música, todos bebían y cantaban. Los guardias sólo se limitaban a checar que los que ahí tirados no tuvieran una congestión alcohólica. Algo loco, porque en Madrid no dejan tomar en la calle y ahí lo hacían frente a la autoridad. Pero yo no estaba como para chupar, estaba cansadísima y quise dormir en el piso. Cosa que no logré.

Amanecía y yo estaba agotada, con frío y sueño. Cuando me asomé a la calle fue peor: llovía a cántaros. Yo solo quería un lugar suavecito donde poner mis nalguitas. Entender el transporte publico alemán, esta en alemán aunque lo traduzcan en inglés de babelfish. Me tarde media hora en enterarme a dónde ir y cómo.

Y es que las grandes ciudades de Europa tienen 2 o 3 estaciones grandes de tren y yo no sabía ni para dónde. Como buena computita, busqué en internet (30 mins un euro!!!) para investigar hostal y direcciones. Me conecté al messenger, buscando hablar con alguien, pero eran las 02:00 am en América. Mandé un par de mails tratando de no llorar y que no se notara que si lloraba. Eso de llorar frente a una compu rentada es tan loco, seguro que a quien le haya pasado lo entiende.

Oktoberfest bajo aguaComo a las 10:00 am me animé a salir de la estación y llegué a la estación central. Afortunadamente encontré fácil el hostal y en una hora me dijeron que si había lugar (¡camita por fin!), pero el check-in era hasta las 3, así que me fui al Oktoberfest, que estaba cerca. Hice una escala técnica para comprar un paraguas, la lluvia no cedía.

Llegue al Oktoberfest y se me hicieron unas fiestas de octubre (de Guadalajara) primermundistas, pero nada del otro mundo. Pensé... ¿Tanto para esto? ¡Dónde esta la cerveza!. Muchos juegos mecánicos, lugares donde te venden la salchicha esa verde con pan, pretzels y unos bar-carrusel era lo único que veía. Me compré mi salchicha (que sabe muy rara) y casi muero atragantada. Tuve que vomitar tantito porque se me fue por el otro lado y no tenía bebida, ¡ouch!.

Por fin me dí cuenta dónde estaban las megatabernas en las que vendían tan preciada bebida. La verdad, ni ganas tenía de cerveza, pero quería sentarme y secarme aunque fuera un poquito. También buscaba una cara latina y pegármeles para tomar. Digo, mi alcoholismo no es tanto como para tomar sola.

No encontré a nadie y tampoco podía entrar a esos lugares paradisíacos. Solo podía ver por las ventanitas a un montón de gente divirtiéndose alcóholicamente, secos y chupando. Me largué de ahí decepcionada. ¿Para eso vine? ¿para ni siquiera entrar?. Como sea, eran más mis ganas de camita suave y ropa seca. Llegue a mi habitación, me puse mi pijama y me dormí.

El wombats hostel (el mejor hostal del mundo) es de habitaciones mixtas y había un mocoso roncando en una litera. Estaba tan cansada que dormí genial y hasta las 8. Quería regresar al Oktoberfest porque yo según yo, era el último día. Pero en el bar del hostal (el mejor hostal del mundo, ¿ya lo dije?) unos individuos me informaron que el día siguiente era el último día. [singlepic id=118 w=320 h=240 float=left]

La buena nueva me animó y como era la hora feliz (1Euro la cheve de 0.3 lt) me puse a tomar con un par de gringos, una canadiense y bastantes australianos.

Quizá para los que no han tenido las suerte/ganas/loquesea de estar en un hostal no lo entiendan. Al parecer, sólo somos una bola de borrachos presumiendo los lugares a los que hemos ido. Pero es mucho más: una australiana que conocí en Madrid lo definió bastante bien: se forman relaciones temporales-fuertes al compartir experiencias muy similares, como la mensada de mi avión o el negro acosador de Amsterdam.

Para mi, estos compinches fueron aquellos que me ayudaron a salir del hoyo y con quienes me la pase de increíble. Por lo tanto, fueron la mugre de mis uñas el siguiente día y medio. La verdad el hostal está medio sangrón, tienen muchos carteles con un humor bastante gringo-idiota. Pero la gente es amable, hay espacio suficiente y está bien organizado.

Y lo mejor es el bar que te permite emborracharte sin salir de "casa". ¡Qué bonito!, ¡snif!.

Como sea, ese día y por increíble que parezca no me puse borracha. Platiqué y platiqué en mi fluidísimo inglés -en serio, resultó que hablo perfectamente gabacho- y al día siguiente ya tenía con quién ir al Oktoberfest.

Fue increíble cómo el día comenzó tan mal y terminó genial.

martes, 17 de febrero de 2009

Amsterdam, o hazle caso a mamá

El no seguir las recomendaciones de mi madre, me provocaron varios sustitos:

1. "Mide tu tiempo, hijita"
Todo iba on-time, hasta que mi roomate se levanto y nos pusimos a cotorrear del día anterior que fue mi fiesta fin de cursos.  En ese entonces estudiaba vivía en Madrid.  El resultado: llegué 15 minutos tarde al check-in del avión, casi cerraban el vuelo. Mi destino final era Munich en su Oktoberfest.  Pero mi vuelo Madrid-Amsterdam hacía una escala de 4 horas en las que me dispuse cuasi-conocer a tan pachecosa ciudad

2. "Llevate tu suéter, hijita"
En España, el otoño entra unos días enfriando y de pronto vuelve un calor riquísimo.  Así que el sábado amaneció soleado y me puse una camisetita. Esta vez si me lleve suéter... pero en la maleta. Así que al bajar a Amsterdam, el clima estaba como a 15ºC con aire y chipichipi. Y yo toda despechugada, no se si tenía mas vergüenza que frío por andar así. Pero bueno, saliendo de la estación central, me compre un -casi nada turístico- suetercito rojo que dice AMSTERDAM. Pero debería decir "Fui a AMSTERDAM y me tuve que comprar este suéter por MENSA y no hacerle caso a mi madre". 25 pinches euros.

3."No hables con extraños, hijita"
Después de gastar dinero a lo pendejo, me dirigí a un lugar donde según yo había una oficina de información turística. Cruzaba la calle evitando a los locos ciclistas cuando vi un letrero que decía "Cuidado con sus pertenencias". Apenas abrazaba mi bolsita cuando se me acerco un negrote y me pregunto que si tenia frío.

Ya ha dicho que me asustan los negros (me imponen demasiado) y lo primero que pensé fue que me quería robar, así que agarré más fuerte mi bolsita. El cabrón me seguía haciendo platica de turista y yo le dije "ok thanks" pero igual no se iba. Después pensé que quería dinero por un tur personal, pero al verlo bien me dí cuenta que vestía ropa cara, chamarrón de cuero y demás. Fue entonces que me di cuenta que no había considerado lo obvio: mi abrumante sex apeal.

4."No aceptes nada de extraños, hijita"
Así que me dije a mimisma: "mimisma, no seas tan cerrada, sólo esta platicando, hay mucha gente, no pasa nada". Así que me relajé un poco. Como se notaba que tenía frío, el negrote me invitó un café en una de esas coffee shop que apestan a mariguana. Yo solo pedí café y él se hizo un churro de mota. Yo no quise, claro. Aún estaba asustada y tensa.

Para ese momento oía a mi madre diciendo "a ver si no le puso algo al café, míralo es marigüano". Decir que hablaba con él es mentira, porque yo respondía secamente lo que me preguntaba. Entonces comenzó a hablar el lenguaje internacional de la adulación con fines reproductivos, diciéndome que soy guapísima y a toda madre, mientras me toqueteaba el brazo.

Como sus negras intenciones fueron mas claras, me dio más susto. No salía corriendo porque como era un negrote alto, ya se me hacía que iba tras de mi. Así que me hacia pendeja y con mensajes corporales lo mandaba a la chingada cuando me quería tomar la mano o la cintura. Además le dije claramente que solo iba a estar 3 horas en Amsterdam, pero el caliente no cedía ante mis rechazos.

Quería llevarme en "trole" a unas florerías o no sé qué madres, pero por supuesto no quise. Así que caminamos como 1 hora por el centro mientras él intentaba ponerme sus negras manos encima y yo se las quitaba. Cuando nos acercamos a la estación del tren le dije que ya me iba. El puercote me abrazó y no me soltaba y como que quería robarme un beso negro (osea en la boca, no sean cochinos) pero, ¡nel! Se molestó un poco, pero no me sorrapó ningún golpe como yo creía.

Tanta preocupación por nada. Atacada de la risa, me dispuse a tomar mi avión a Stuttgart.

Amsterdam